 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|
|
Homenaje a Vicente Peñarrocha
|
El pasado día 27 de Septiembre de 2007, fallecía en Madrid el insigne clarinetista José Vicente Peñarrocha Agustí. Catedrático del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid (1973-2003), Profesor de la Orquesta Nacional de España (1962-2004), compositor y director de orquesta, ha sido y es una auténtica referencia en el mundo del clarinete en España. Alumno de Julián Menéndez, heredero y continuador de la Escuela Española de Clarinete, fue pionero en el uso de nuevas técnicas como la embocadura simple y el vibrato. Responsable de la formación de dos generaciones de clarinetistas, ha dejado tras de sí una enorme estela de alumnos convertidos hoy en solistas de orquestas y bandas, profesores de conservatorio, solistas internacionales… Quedan en el recuerdo de muchos de nosotros la dedicación incondicional a su profesión, su amor a la música y su gran humanidad.
Desde ADEC queremos rendir un homenaje al Maestro, al compañero, al amigo… Esta página recogerá y publicará los comentarios que se reciban “a la memoria de Vicente Peñarrocha”
Podéis enviar vuestros mensajes a la dirección adec@adec-clarinete.com
CUANDO UN MAESTRO SE VA...
Palabras a la memoria de un gran Maestro, José Vicente Peñarrocha
CUANDO UN MAESTRO SE VA……
Parafraseando a Alberto Cortez podríamos decir que cuando un Maestro como José Vicente Peñarocha se va, queda un espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de ningún otro Maestro. No es una simple frase hecha. Es la síntesis de un sentimiento que llena mi corazón en estos momentos posteriores a su reciente desaparición tras una larga enfermedad. Un sentimiento que provoca en mí una mirada atrás en el tiempo y recuperar sin esfuerzo alguno su mejor enseñanza: sus referencias. Su referencia sonora: el placer que sentía al escucharle en cualquier ensayo o concierto de la ONE en los que José Vicente mostraba a diario su maestría y dominio del instrumento y de la Música. Una escucha que me sabía a gloria por cuanto iluminaba mis dudas y mi búsqueda de la verdad técnica y artística con el clarinete. Su referencia pedagógica: a través de sus clases; verdaderos espacios de aprendizaje en los que sus sugerencias, que no imposiciones, se convertían en invitaciones a descubrir aprendizajes propios y, con ello, a facilitar el pleno desarrollo de nuestra personalidad artística, adelantándose en varias décadas a las nuevas formas de hacer pedagogía que aún hoy cuesta implantar. Su referencia dialéctica: charlar con José Vicente suponía adentrarte en un mundo de sabiduría y profundidad, transmitidas con pocas y sobrias palabras, aunque, sin duda alguna y seguramente por ello, con el don de generar la mayor y permanente motivación en sus discípulos. Su referencia musical: llegar a conocer a José Vicente y el dominio que desbordaba en sus diferentes facetas musicales, es lo que me orientó a avanzar en ese enfoque integral de la música en el que el instrumento no es sino parte de un todo más complejo que requiere conocerlo para, a su vez, seguir avanzando en el camino infinito de la calidad instrumental. La referencia de su gran personalidad: una personalidad especial, como la de todos los grandes artistas, en la que se combinaban rasgos, aparentemente incompatibles, como son: elegancia y escepticismo, seguridad conceptual y duda dialéctica, determinación y pasotismo simultáneos, etc., y que sin duda, lejos de servir de ejemplo claro a “imitar” para los que como yo mismo buscábamos referentes coherentes e incuestionables, nos proporcionaba un aliento más para que cada uno encontráramos nuestra propia identidad personal. Finalmente, aunque no por ello menos importante, la referencia de su humanidad: Sin duda su mayor fortaleza. Capaz de acoger al alumno más descarriado y reorientarle magistralmente hasta encontrar el camino adecuado para éste sin esperar nada a cambio. Siempre sobre la frase “a mí no me cobraron las clases, tampoco lo voy a hacer yo”. Un ejemplo más de esa grandeza personal de la que en cierta forma se sentía especialmente orgulloso el José Vicente filantrópico, generoso, humano…. Todo esto y mucho más, que seguramente mis palabras no alcanzan a mostrar, ha sido para mí José Vicente Peñarrocha; y los que tuvimos la suerte de conocerle y, aún más, de haber sido discípulos suyos, sabemos que la gran huella que él dejó en nosotros se convierte día a día en un auténtico reto para los que nos dedicamos a la docencia: intentar construir un mundo de referencias para los alumnos que les pueda facilitar su camino artística y personalmente. Y esta es sin duda su gran herencia, sus referencias, convertidas ahora en una inspiración para transmitir a las futuras generaciones esos valores que José Vicente supo inculcarnos de forma tan magistral. Por todo ello, gracias “Vicent”; desde el cielo, en el que sin duda te encuentras, gracias por habernos ayudado a encontrar nuestro camino y facilitarnos, a su vez, que podamos ayudar a nuestros discípulos en la búsqueda del suyo propio; tus referencias, irrepetibles e insustituibles, nunca podrán ser cubiertas por ningún otro Maestro: son pura inspiración para los que tenemos la responsabilidad de relevarte. Cuando un Maestro se va….. las lágrimas de su vacío se convierten en alforjas llenas de ilusión por transmitir su ejemplo. Andrés Zarzo, discípulo de José Vicente Peñarrocha
Carta Homenaje Vicente Peñarrocha
Pretender expresar con palabras lo que ha significado para todos aquellos que hemos tenido la suerte de conocer a Vicente Peñarrocha y haber compartido con él momentos de nuestras vidas, es difícil, ya que no creo que existan palabras para describir la profundidad musical, docente y humana que poseía. No obstante y aprovechando la oportunidad que en estos momentos se me brinda, quisiera dedicarle unas palabras de agradecimiento y homenaje hacia su persona, ya que considero que fue un referente musical y humano para todos aquellos que lo conocimos. Si tuviera que resaltar alguna cualidad, de las muchas que poseía, no dudaría en subrayar la humildad y honestidad que mostró durante toda su vida hacia su trabajo y las personas que le rodeaban. Hablar de Vicente es hablar de bondad, tolerancia y respeto hacia los demás. Esta era su consigna. Por desgracia la vida no siempre es justa y hace sufrir a aquellos que no se lo merecen, este fue el caso de Vicente. Verle luchar (si es que se puede decir de esta manera) revelándose a mostrar su dolor hasta sus últimos días, es una vez más una lección humanidad a la que nos tenía acostumbrados, pero a la cual no nos hubiera gustado asistir. Un mes antes de su muerte, fuimos a visitarle a su casa de verano en su ciudad natal (Lliria), como solíamos hacer durante los últimos años un grupo de amigos y compañeros, hablábamos de música y de la vida, recordando momentos y anécdotas que habíamos vivido juntos y, como no, hablando de nuestros proyectos de futuro. Él, como solía hacer, escuchaba atento y receptivo como el profesor que era, apuntándote más tarde las posibles soluciones a tus planteamientos, vertiendo toda su sabiduría en cada una de ellas. Si os cuento esto es porque quiero que sepáis que Vicente no dejó ni un solo momento de vivir y querer aquello que había hecho durante toda su vida: la música y a sus alumnos y compañeros. Nadie es profeta en su tierra, y en el caso de Vicente no podía ser menos, por lo que quiero como lliriano que soy, reconocer y pregonar a los cuatro vientos que José Vicente Peñarrocha Agustí ha sido y será uno de los más ilustre músicos y personas que pueda tener la ciudad de LLiria, la cual no ha sabido reconocer la valía y universalidad de Vicente y espero que un futuro no muy lejano lo haga ya que él se lo merecía. Solo me resta decir lo orgulloso que me siento de haber tenido la suerte de conocer a un ser humano de tal grandeza. Hasta siempre… Viçent, Gracies.
José Luis Laborda
A JOSÉ VICENTE PEÑARROCHA IN MEMORIAM
Estimados amigos clarinetistas, aunque algo tarde, quisiera adherirme al homenaje que desde estas páginas le rendís a José Vicente Peñarrocha, gran músico, gran compañero, gran persona. Pues si alguien se merece unas palabras de recuerdo en un foro de estas características, ese es Vicent. La primera vez que vi a Vicente fue durante el primer curso de verano "Mariano Puig", que se celebróen Torrent (Valencia), curso al que yo asistía como alumno de Andrés Carreres (Flauta), a finales de los años setenta. Lo primero que me impresionó de Vicente fue su porte, su serenidad, la tranquilidad y seguridad que emanaba. Aún sin conocerme de nada, me saludaba cada vez que me lo cruzaba por el patio del colegio en donde se realizaba el curso, etc., y esto la verdad, nunca lo olvidé. Ya entonces demostraba por doquier una educación y una simpatía que le distinguía entre los GRANDES, y Vicente sin duda lo era.
Aquello era como una premonición, ya que pasados los años tendría la enorme suerte, la gran dicha de ser compañero del maestro Peñarrocha durante doce años en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Los que me conocen bien, saben que siempre dije que mi ídolo en el Conservatorio era Vicente: qué elegancia, qué compañerismo, qué conversación tan rica, tan divertida, tan acertada. Era mi filósofo preferido, entre sus disertaciones preferidas se encontraba el tema de la musicología. Siempre decía que era la única carrera en donde cualquiera, en dos o tres cursos de esta especialidad se convertía en el que más sabía de música del mundo y esto si podía ser una carrera universitaria, mientras que estar toda una vida dedicado al estudio, interpretación e investigación de tu especialidad instrumental no era nada. ¿Por qué será, decía, que no existe la medicinología, etc. sólo tenemos que aguantar esto en música, tan tontos somos?.
Cuando compartíamos los tribunales de exámenes a final de curso, siempre aprendías algo nuevo, que podías aplicar en tu clase. Me sorprendía con sus comentarios siempre acertados (especialmente me hacia gracia que él calificaba con Sobresaliente a los buenos y con aprobado a los menos buenos, nunca utilizaba el Notable. "o se toca muy bien o simplemente se toca", decía...
Y cómo me gustaba que me contara que fue el primer profesor de saxofón del Conservatorio hasta que llegó Pedro Iturralde. Impartía las dos especialidades y tenía "nosecuantosmil" alumnos, recordaba, acariciando su inseparable puro (por cierto he heredado de él esta afición por los puros, que me fumo cada vez que tengo ocasión).
Cuántos recuerdos, agradables todos, retengo en mi mente de Vicente, y con qué cariño los guardo todos en mi memoria. En los últimos cursos de verano que impartió conmigo en San Miguel de Salinas (Alicante), se empezó a notar cansado, cosa que nos preocupaba a todos, pero Vicente seguía dando aliento a los sedientos clarinetistas, cuando era a él al que le iba faltando el aliento. Nunca defraudaba, no lo hizo ni al principio ni al final de su dilatada carrera y lo que es muchísimo más significativo e impresionante, nunca oí un mal comentario en ningún sentido sobre su persona.
Vicente, has sido un verdadero MAESTRO, no se puede pedir más ni como músico ni como persona. Yo por lo que a mi respecta, seguiré intentando ser como tú. Verdaderamente, es una gran suerte haber tenido un espejo tan grande en donde mirarme y por ello te estaré siempre muy agradecido. Sigue haciendo felices a los que te rodean, ahora allá donde te encuentres, y sólo nos queda esperar a los que te conocimos y te admiramos en vida, que nos vuelvas a dejar disfrutar de tu compañía cuando nos volvemos a encontrar.
Joaquín Gericó
|
|
 |
 |
 |
 |
|
 |